Orientaciones para actividades de verano 2020

Orientaciones para actividades de verano 2020

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Orientaciones para actividades de verano 2020

Desde la Subcomisión de Juventud e Infancia de la Conferencia Episcopal Española se ha creado conjuntamente con el Consejo Asesor de Pastoral con Jóvenes, un documento con orientaciones para las actividades de verano de 2020.

 

Puedes descargar aquí las orientaciones en PDF

 

  1. INTRODUCCIÓN: Una pastoral juvenil dinámica

Una característica de la pastoral juvenil es su dinamismo. Este dinamismo propone que todo acompañante, educador, busque las mejores herramientas para hacer llegar a los jóvenes la buena nueva del Evangelio en las circunstancias concretas que vivimos.

 

La pandemia del coronavirus es el contexto inesperado que hoy vivimos. En este contexto podemos ver el rostro del sufrimiento y la soledad, pero también el rostro de la solidaridad, del apoyo mutuo, de lo necesario que es centrarse en lo importante y olvidarse de lo que no lo es tanto. A muchos jóvenes se les presenta un futuro incierto: ¿qué pasará con los estudios, con el trabajo que acabas de empezar o que estabas a punto de iniciar?; ¿qué futuro espera a la relación con la pareja, o al proyecto de iniciar un camino de familia? Estas y otras preguntas están en la cabeza de todos y cómo no de nuestros jóvenes.

 

¿Cómo podemos ayudar a los jóvenes en el contexto de esta pandemia?  ¿Cómo será nuestro mundo después de esta crisis? Muchos anuncian cambios en la economía, la política, la cultura en general. No cabe duda que la pregunta por el sentido brota en las conciencias. Y la pregunta por el sentido siempre va acompañada por la pregunta sobre Dios. No cabe duda que una cultura del cuidado se irá asentando, una cultura de cuidadores y de cuidados: todos cuidadores, todos necesitados de cuidados. Aquí, los acompañantes, educadores y agentes de pastoral tenemos mucho que decir y que aportar.

 

Muchos agentes de pastoral se preguntan cómo responder a los nuevos retos que trae la pandemia del coronavirus. Es necesario ofrecer una lectura pastoral a esta crisis. Pero el objetivo de esta comunicación es mucho más sencillo. El Consejo Nacional de Pastoral con Jóvenes de la Subcomisión de Juventud e Infancia de la Conferencia Episcopal Española, (formado por el Presidente, Obispos y Director de la Subcomisión, junto con los representantes de cada Provincia Eclesiástica, de CONFER, de Movimientos de ámbito nacional) se ha preguntado cómo afrontar pastoralmente el próximo verano junto a nuestros jóvenes. Lo hacemos en el momento en el que ya tenemos un plan de desescalada presentado por el Gobierno de la nación donde se ofrecen cuatro fases fundamentales.

 

Todos sabemos que los proyectos de pastoral ofrecen en verano muchas propuestas significativas: voluntariados de todos los tipos, campamentos, peregrinaciones, ofertas de retiros y ejercicios espirituales, turismo religioso juvenil. A día de hoy no sabemos qué se podrá ofrecer y qué no se podrá ofrecer. Las circunstancias concretas en las que nos encontremos en ese momento del proceso de desescalada podrán orientarnos con mayor claridad.

 

En este escrito nos gustaría hacer algunas reflexiones iluminados por el criterio del dinamismo pastoral. Creemos que es mejor transformar que suprimir, adaptarse que cerrar, proponer creativamente y buscar oportunidades pastorales.

 

Quizás pueda servirnos de orientación la ingente creatividad pastoral que los distintos proyectos han ofrecido en Pascua. Esta creatividad ha estado sustentada en las redes sociales, los encuentros virtuales y el lenguaje visual. No podemos olvidar el camino que, como Subcomisión de Juventud e Infancia, estamos desarrollando en los últimos años: primer anuncio, acompañamiento, procesos formativos, trabajo pastoral en comunión. Estos grandes temas pueden orientarnos y quizás las nuevas circunstancias sirvan para crear nuevas redes de ayuda y colaboración. Escuchar a nuestros jóvenes podría darnos muchas pistas.

 

Este es un tiempo propicio para hacer una pastoral juvenil dinámica.

 

  1. ORIENTACIONES CONCRETAS:

a. Unidos siempre en Cristo

Animemos a cuidar el valor de la oración tanto a nivel personal, que nos une profundamente a Cristo y nos alienta para afrontar con fortaleza y esperanza este momento que vivimos; como a nivel comunitario, aprovechando los medios de los que disponemos ahora mismo. La oración nos ayuda a afrontar este reto. Necesitamos la oración.

Y no olvidemos la importancia del acompañamiento. Es Cristo quien nos acompaña como a los discípulos de Emaús. Debemos sentirnos acompañados y acompañar. Es nuestra responsabilidad propiciar y ayudar a que los jóvenes sigan teniendo la posibilidad de ser acompañados a nivel de grupo y personalmente, siendo conscientes de los medios que tenemos y las restricciones que exija cada momento.

 

b. Transformar nuestras actividades

La palabra “transformar” es fundamental en este proceso.

Este término es profundamente eclesial y arraigado a la vivencia comunitaria de la fe. La fe nos transforma desde lo más profundo de nuestro ser: desde dentro. Aparentemente somos las mismas personas, pero realmente somos sujetos renovados, espíritus nuevos… corazones transformados. Y desde esa transformación de corazón se nos invita a que lo transmitamos, a todas las personas, para, de este modo, transformar el mundo.

Por esta razón, invitamos a todos los grupos, parroquias, movimientos, congregaciones y asociaciones que no “suspendan” sus actividades, retos e iniciativas de verano, (siempre desde el sentido común y en la medida de lo posible), sino que las transformen, conservando la misma esencia que la propuesta originaria, manteniendo la misma raíz y los mismos objetivos: anunciar la alegría del Evangelio a los Jóvenes.

 

c. Angustia “0”

Esta situación que nos lleva a tener que renunciar a realizar algunas actividades de pastoral con jóvenes en verano, y en los mejores casos a transformarlas, no debe crear en nosotros, agentes de pastoral, ningún sentimiento de angustia ni ansiedad.

No trabajamos en la Iglesia, y por los jóvenes, para cumplir un calendario, sino para invitar a la juventud a abrazar el amor de Cristo, independientemente de las circunstancias que acontezcan y con los medios que dispongamos. Si se cierra una puerta, hemos demostrado sobradamente, que la fe nos hace capaces, de abrir una ventana.

 

d. Profundizar en lo cercano, en la parroquia, en la comunidad

Ante la actual situación donde se nos hace imposible encontrarnos con otras personas en iniciativas, más o menos numerosas, de pastoral con jóvenes, se abre una oportunidad interesante para invitar a profundizar y hacer profundizar a los agentes de pastoral con jóvenes, educadores, acompañantes, sacerdotes, religiosos de nuestras diócesis, congregaciones, movimientos, sobre la importancia de reforzar “lo cercano”: la parroquia, la comunidad, el grupo… el “cara a cara”. Este hecho reforzará la madurez de los jóvenes en su vivencia de la fe.

 

c. Trabajo en red sin saturación

Vivimos una gran oportunidad de reconocer de manera definitiva el mundo digital como el espacio habitual de la juventud. Propongamos actividades pastorales, en este sentido, utilizando los medios que en la actualidad están a nuestro alcance. Siempre intentando ofrecer una oferta moderada y de calidad, evitando la saturación del joven.

d. Creatividad

El Papa reivindicó, en Semana Santa, “la creatividad del amor” para hacer un tiempo mejor.

Una de las particularidades de la pastoral con jóvenes es que es creativa, fresca, nueva, valiente.

Ahora es el momento de demostrarlo.

Pensemos, estudiemos y reflexionemos para lanzar, este verano, una oferta apasionadamente creativa.

Ese es nuestro reto, y es a la vez, una responsabilidad que llena nuestro corazón de ilusión.

e. “Escuchar a los jóvenes y hacerlos protagonistas”

Con estas palabras el Papa en el Sínodo sobre los jóvenes, en octubre de 2018 en el Vaticano, nos recordaba la importancia de posicionar, de manera definitiva, a la juventud en el centro de las actividades de pastoral con jóvenes. Pues ahora es un momento ideal para llevarlo a cabo.

¿Queremos escuchar a los jóvenes? Hagámoslo ahora.

Preguntemos a los jóvenes qué quieren proponer ante esta situación anómala, y cómo lo harían.

La respuesta será conjunta, construida entre todos y seguro que sorprendente y brillante.

f. Encuentros semipresenciales

Es decir, proponer encuentros en parte presenciales y en parte online.

Creemos que sería bueno buscar alguna iniciativa donde podamos tener contacto personal con las medidas que recomienden las autoridades.

Quizás podamos ofrecer campos de trabajo con pequeños grupos, campamentos urbanos con poca estructura y participantes, acciones solidarias y voluntariados con las dimensiones permitidas, retiros y ofertas de oración online, campos de formación o escuelas de formación virtual.

Pero siempre cumpliendo con las medidas que nos den las autoridades.

  

  1. ACTITUDES PARA AFRONTAR ESTE RETO

a. EXTRA-ORDINARIO: vivimos un tiempo especial, inesperado, que nos descoloca a todos. Estamos llamados a buscar también una respuesta distinta de lo ordinario en muchos aspectos.

b. INCERTIDUMBRE: aunque va habiendo previsiones, no sabemos qué posibilidades concretas tendremos para juntarnos, en qué plazos y con qué número de personas.

c. PAZ: estamos llamados a conservar la paz, evitando toda angustia, sabiendo que el Espíritu de Dios sigue presente y actuando en medio de todo lo que estamos viviendo.

d. MIRADA CONTEMPLATIVA: todo lo vivido nos invita a ver esta situación con los ojos de Dios, preguntándonos sobre muchas cosas y ayudando a otros a preguntarse.

e. ESCUCHAR: en nuestras circunstancias, tenemos la oportunidad de escuchar a los jóvenes, en su realidad y también en sus propuestas para la animación pastoral en este tiempo.

f. TRANSFORMAR: frente a todo derrotismo, tenemos el reto de pensar cómo transformar nuestras propuestas pastorales para hacerlas viables en las circunstancias del momento.

g. LO VIRTUAL: es una oportunidad para encontrarse e interactuar, tanto informalmente como con iniciativas formales (vg. oración y retiros online, propuestas de acompañamiento, escuelas de formación…), evitando saturar.

h. LO CERCANO: ante las dificultades presentes para viajar y concentrar personas, puede ser el momento de cuidar más la implicación en las realidades cercanas (parroquia, campamentos urbanos sin pernocta, campos de trabajo locales…).

i. SERVICIO: ante las dificultades de muchos, habrá que buscar la manera de enfatizar con los jóvenes esta dimensión de toda pastoral, en nuestras circunstancias.

j. COMUNIÓN: Buscar SINERGIAS en la línea de “sinodalidad” que llevamos recorriendo, es un buen momento para seguir apoyándonos mutuamente entre las distintas realidades de Iglesia.

k. ESPERAR: “Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta” (Santa Teresa)

Esperemos que estas orientaciones puedan ayudarnos a seguir creciendo en comunión; a no perder la esperanza y la ilusión en el trabajo de la pastoral con jóvenes. A creer más en el protagonismo real de nuestros jóvenes. Y a ser capaces de sembrar esperanza y luz, mostrando a Cristo y a su Iglesia que está bien viva y cercana a los jóvenes. Ánimo y adelante.

“En este tiempo de tribulación y luto, es mi deseo que, allí donde estés, puedas hacer la experiencia de Jesús, que sale a tu encuentro, te saluda y te dice: “Alégrate” (Mt 28, 9). Y que sea ese saludo el que nos movilice a convocar y amplificar la buena nueva del Reino de Dios”.

“Un plan para resucitar” Papa Francisco