Cristo, la vida de mi camino

CRISTO, La Vida de mi camino.

Ha pasado un año, desde que subir a la Virgen de la Cabeza andando con la Delegación de Juventud.
Como todos los años la Delegación, organiza una peregrinación y un encuentro con los jóvenes en la Virgen de la Cabeza.
Estaba deseando, que llegara esta actividad, para vivir de nuevo esa experiencia de satisfacción. Apenas a un mes de la PEJ, estaba ya inquieto por ir, por subir andando, por llegar los pies de la Virgen. Este año sería un poco especial para mí, ya que apenas un par de semanas antes del encuentro, me uní al equipo de trabajo de la Delegación. Sabía que sería un encuentro especial, ya que me estrenaba como nuevo miembro.

El encuentro comenzaría el viernes por la noche con la Vigilia, por motivos de trabajo, me uniría con los demás jóvenes más tarde. Ya con la Vigilia comenzada. Este año la dinámica seria una reflexión del camino, donde pudimos comparar los distintos componentes del camino, con la vida actual. Al igual que en todas las actividades, tendríamos un lema, este año tocaba. “Para mí la vida es Cristo, ¿y para ti?” Lema que personalmente, me gusto y me hizo reflexionar, ya que te lanzaba esa pregunta ¿Cristo que es para ti?, supuse que el camino que nos esperaba al día siguiente -mejor dicho- dentro de unas cuantas horas, sería un día de reflexión, buscando a Cristo en nuestra vida.
Llego la hora de dormir, ya con todo el equipo preparado. Como sucedió el año pasado, cuando nos levantamos, estaba lloviendo, ya sabíamos tendríamos una peregrinación bajo la lluvia nuevamente. Pero no era motivo alguno para quitarnos la ilusión de subir, hacia el Cerro, y ver a la Virgen. Comenzamos el camino, después de un desayuno, y las oraciones delante del cuadro de la Virgen.
Nos adentramos en la sierra:
Es el camino el que me llevan hacia a Ti, el soñado cada año, para poder encontrarme bajo tu mirada.

Era momento de poner rumbo al Santuario, ¡un camino de constante alegría, pero después de caminar veremos su gloria y las abundantes bendiciones!.
Hicimos nuestra primera parada en San Ginés, lugar para descansar y comer unos bocadillos que nos tendían preparados. Después de un pequeño descanso, y nuevamente comenzamos a andar, me sentía personalmente cansado, me estaba costando el camino; me pregunte: ¿porque estoy cansado? ¿Ya? ¿Si estoy acostumbrado andar por la sierra?, sabía que esto era una cuestión que me tenía que plantear durante el encuentro.

Seguimos el camino, juntos los compañeros, hablando, riendo, cantando, y haciendo fotos para captar todos los momentos posibles. Pero, echaba de menos a personas que compartieron conmigo el año pasado el camino, y me acorde bastante de ellos. Pero este año por motivos de profesionales, no nos podrían acompañar, ya que están a 2000 km de distancia, no nos acompañaban físicamente pero si en espíritu y nos acordábamos mucho, y pedimos por ellas.
Seguimos el camino, con mi cosilla en mi interior, con esas preguntas; tendría que descubrir la respuesta.
Llegamos ya casi al final de la ruta, a los famosos caracolillos, última subida que nos lleva al Santuario. Ese era un momento de oración personal y encuentro con la naturaleza. Como tengo ya por costumbre cada vez que salgo a la sierra, llevo conmigo mi TAU, en la mano para ir rezando. Acordándome de la oración que nos dejó nuestro Padre San Francisco de Asís, oración del Cantico de las Criaturas. Haciendo hincapié en:
Alabado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.
Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

Nos encontramos ya en el Arco de la Calzada del Santuario, últimos pasos antes de la entrada al Santuario, el camino había sido duro, pero al ver el Santuario el cansancio pierde importancia y empieza la emoción:
De donde viene esta emoción, que me enturbian los ojos:
Bajo la mirada de la Virgen, damos las gracias por permitirnos llegar ante Ella, rezamos y renovamos nuestra devoción.

Llego la hora de comer, teníamos mucho apetito, por el ejercicio que habíamos hecho esa mañana durante la peregrinación. Después de comer, por la tarde, el equipo pastoral encargado empezamos a preparar los talleres. Unos talleres impresionantes, donde conoceríamos a unos cuantos Santos de la época (Juan Pablo II, San Pedro Poveda, Beatos Luigi Beltrame Quattrocchi y Maria Corsini, Mariolina e Pierluigi, Victoria Diaz). Santos distintos entre sí (matrimonio, sacerdotes, Familia, …) este taller tenía la finalizad de descubrir que ser santo es difícil, pero no imposible. Como dijo el Papa emérito Benedicto: ¡No tengáis miedo a ser santos!

Llegó el momento de adoración. Momento intimo para orar, y reflexionar. Momento culmen, aún estaba algo inquieto por saber las respuesta de las preguntas que me hice durante el camino. Tras un rato profundo de oración, me di cuenta de ¿porque me canse tan pronto durante la peregrinación? Tras reflexionar la pregunta, y hablarlo…, me di cuenta en que, aunque estemos acostumbrados hacer lo mismo, cada 2 x 3, el camino (la vida) se puede complicar, y ponerte diversas dificultades. Pero siempre habrá alguien que te ayude a seguir adelante, cueste lo que cueste, Dios siempre te ayuda en tu camino. En ese mismo momento me di cuenta de que: Cristo es la vida de mi camino.

Llegó el Domingo, último día del encuentro, sería el día en nos juntaríamos todos los que hemos participado en la PEJ, para celebrar la Eucaristía, era el momento esperado, donde nos uniríamos en la oración todos los jóvenes para dar gracias a Dios permitirnos lograr lo que con ilusión y fe empezamos.

Encuentro especialmente satisfactorio, donde pude encontrarme conmigo mismo, donde pude reflexionar y hacerme pregunta y dale respuesta:
“Para mí la vida es Cristo, ¿y para ti?….”

V. C. G.